Esta semana fue bastante caótica (canción para que entiendan el contexto de la situación). En el laburo las noticias no fueron muy alentadoras y, en un arranque bastante clásico de “gil laburante”, me puse a mandar CV para todos lados.
Viste esa frase que dice que si no mandaste 100 CV en un día no estás buscando trabajo de verdad. Bueno, supongo que estuve haciendo cosplay de buscador de laburo.
En uno de esos momentos en los que ya no sabés ni con quién hablar, se me ocurrió preguntarle a una IA qué pensaba de mi perfil. Y la respuesta fue más o menos así: “Muy lindo todo, pero ¿cuánto automatizaste? ¿Cuántos casos tenés en tu suite? ¿Cuántos son web? ¿Cuántos son de servicios? Dame números, porque si no, no sé qué tan bueno sos”.
Y ahí me quedó picando una pregunta: ¿de verdad tengo que llevar la cuenta?
Cuando el número no cuenta toda la historia
Desde que mi carrera se fue moviendo hacia calidad, algo que sinceramente cada vez me gusta más, nunca pensé el laburo como un simple contador de casos automatizados. Capaz también tiene que ver con el tipo de desafíos que me tocaron.
Cuando entré al equipo, lo único que se automatizaba era SOAP. Y este mismo viernes terminé de dejar configurado el proyecto para que Appium funcione sin tener que abrir el emulador manualmente.
En el medio fuimos sumando de todo:
- web,
- desktop,
- servicios REST,
- batch,
- y ahora mobile.
Sí, batch también. De esos pedidos que caen un jueves y te dicen que lo quieren listo para el viernes. O sea: para mañana. Pero ese quilombo merece post aparte.
Mi laburo no fue solo automatizar
Y eso, para mí, dice bastante más que un número.
Porque mientras capaz hay automatizadores que pasan un año entero haciendo solo web, a mí me tocó algo distinto: preparar el proyecto para poder encarar casos muy diferentes entre sí.
El tiempo que podría haber dedicado solamente a buscar XPaths, validar respuestas de APIs o sacar capturas para desktop, lo pasé mezclando Cucumber, Gherkin y TestNG, tratando de hacer que todo eso conviviera sin prenderse fuego.
Ahí también hay experiencia.
Porque automatizar no es solamente escribir casos. También es armar el terreno para que esos casos existan, escalen y tengan sentido.
Entonces, si querés números, te los doy
Si alguien necesita números para ordenar la conversación, perfecto. Hoy podría decir algo así, con números aproximados:
- 30 casos SOAP,
- 50 web,
- 10 desktop,
- 10 REST,
- 15 batch,
- y Appium recién listo para empezar a laburarse en serio.
Y contando, porque todos los días son desafíos nuevos.
Pero siento que mi experiencia va bastante más allá de esa cuenta.
No por despreciar la cantidad. Obvio que importa. Pero si te quedás solo con eso, te perdés una parte enorme del trabajo real: entender tecnologías distintas, resolver configuraciones, sostener un framework que no se rompa y abrir camino para lo que viene.
Reflexión de un sábado
Capaz sí, en algún punto, conviene tener más a mano esos números. No para reducir la experiencia a una planilla, sino para poder contar mejor el recorrido.
Pero después de esta semana me quedó más claro algo: no todo lo valioso en automation entra en un contador.
Hay experiencia que no se mide por cuántos casos hiciste, sino por cuántos problemas pudiste destrabar para que esos casos existan.
Reflexiones de un sábado.