Hay cosas que uno arranca con entusiasmo.
Y hay otras que arranca porque ya entendió que no puede seguir esquivándolas.
En mi caso, el inglés entra de lleno en la segunda categoría.
No me sale vender el relato de “descubrí mi pasión por aprender idiomas” porque no sería verdad. El inglés no es algo que me guste mucho. Nunca me gustó demasiado, y durante bastante tiempo encontré formas bastante creativas de postergarlo.
Pero también hay otra verdad: laburando en tecnología, seguir escapándome del inglés ya no tenía mucho sentido.
Entonces, en vez de esperar motivación mágica, hice algo más concreto: armé una página para registrar el proceso.
No lo hice porque me encanta. Lo hice porque necesito sostenerlo
La idea de esa página no es hacerme el alumno modelo.
La idea es mucho más simple: externalizar mi estudio de algo que no me gusta tanto, para dejar de vivirlo solo en mi cabeza.
Cuando algo no te entusiasma, es muy fácil mentirte:
- “mañana arranco en serio”,
- “esta semana estuve complicado”,
- “después me pongo”,
- “total más adelante lo recupero”.
Y así pasan semanas, meses o años.
Por eso quise sacar el proceso de lo abstracto y volverlo visible. Si estudio, lo escribo. Si me trabo, lo escribo. Si me da bronca, también lo escribo.
No para dramatizarlo, sino para no esconderlo.
La página funciona como una especie de espejo
Hay algo que me parece útil de dejar registro público de estas cosas: te obliga a ver el proceso como realmente es.
No como te gustaría contarlo. No como sonaría mejor en LinkedIn. No como quedaría prolijo en una charla de productividad.
Como es.
Con días buenos, días flojos, resistencia, avances chicos y momentos en los que te querés tomar el palo.
Para mí, esa página cumple justamente ese rol. Es una forma de mirar de frente un proceso que no me resulta natural, pero que igual quiero construir.
También quise separarlo del portfolio
Mi portfolio tiene otro objetivo: mostrar experiencia, proyectos, recorrido profesional y las cosas que vengo construyendo en tecnología.
Este blog de inglés es otra cosa.
No está pensado para mostrar resultados terminados. Está pensado para mostrar seguimiento.
Me interesaba que tuviera identidad propia porque el enfoque es distinto:
- menos vitrina,
- más bitácora,
- menos “mirá lo que sé”,
- más “mirá lo que me está costando sostener”.
Y, sinceramente, me parece más honesto así.
Externalizar también es una forma de comprometerse
Muchas veces no abandonamos solo por falta de capacidad. Abandonamos porque el proceso queda demasiado invisible.
Si nadie lo ve, si no queda registro, si no hay rastro de avance, es muy fácil cortar y hacer de cuenta que nunca pasó nada.
Con esta página quise poner un poco de estructura a algo que, si lo dejo librado solo a ganas, probablemente se me desordene rápido.
No estoy buscando enamorarme del inglés de un día para el otro. Ni en pedo.
Estoy buscando algo más realista:
- dejar de escaparme,
- sostener el estudio aunque me cueste,
- registrar el proceso para no mentirme,
- convertir esa incomodidad en algo visible y trabajable.
Capaz eso también es aprender
Capaz aprender no siempre arranca desde el entusiasmo.
Capaz a veces arranca desde aceptar una incomodidad y construir un sistema para no soltarla a la primera.
Eso es, en buena parte, lo que representa esta página para mí.
No una historia de amor con el inglés.
Más bien una decisión bastante adulta: si no me gusta, igual voy a encontrar una forma de seguirlo.
Y hoy, esa forma es esta: escribir el proceso, hacerlo visible y usar esa visibilidad como una manera de bancarme el recorrido.